viernes, 6 de enero de 2006

Diario de un español en Kenia II

Wild life lodge, Tsavo East, Kenia. 06-01-05



Pasados unos días comenzamos a adaptarnos a los nuevos horarios (allí amanecía muy pronto, sobre las 5 de la mañana y a las 6 de la tarde oscurecía). La comida era mucho mejor de lo que pensábamos, (eso fue al principio porque luego era bastante mala) aunque las salsas que añadían a la carne sabían igual.


Todos los días teníamos alguna reunión para repartir el trabajo en diferentes grupos. La primera
cabaña de control del campamento Samburu ya estaba terminada, y fuimos el día 4 a probar los equipos. Pronto nos dimos cuenta de que la hoja de minutar fallaba y de que había demasiado ruido en la cabaña como para trabajar con unos cascos puestos.


Habíamos realizado nuestros primeros “safaris” por la sabana, y algunos animales se habían dejado ver, sobre todo monos, antílopes y poco más. Ese 6 de enero nos levantamos temprano, sobre las 5:30, porque íbamos a grabar unos recursos para el desembarco de los concursantes.
La habitación no tenía persianas, unas cortinas evitaba malamente que la luz penetrase dentro. Aquel día vi mi primer amanecer africano en todo su esplendor.


Estuvimos toda la mañana de viaje en overland dentro del parque nacional de Tsavo East para grabar los recursos. Vimos nuestros primeros elefantes, búfalos y algún avestruz.
Volvimos a la hora de comer, el comedor estaba repleto por la gente del equipo. Nos sentamos un momento en el “match point” con una tusker baridi sana, que nos sirvió el rafiki Nathan, estaban calientes, le pedimos que las próximas que estuviesen frías, baridi, baridi sana rafiki.

Después de comer, una pequeña siesta para descansar del safari. Luego, lo mejor para quitarse el calor era la piscina, así que dicho y hecho. El atardecer caía sobre nosotros con rapidez. Una ducha para quitar el cloro de la piscina, vestirse con prendas claras y de manga larga (por los mosquitos) y darse un repelente radiactivo (Relec) por el cuello, manos y tobillos para evitar que el mosquito anopheles (la bicha) nos pegase la variante más peligrosa e incluso mortal de malaria.
Aquella noche quizá fue el cumpleaños del malagueño, no lo recuerdo con exactitud, pero nos invitó a unos J&B carísimos y sin hielo (por consejo del médico era mejor no tomar agua que no fuese embotellada) que nos tomamos en el mirador del Spa, en mitad de una noche llena de estrellas, entre los lejanos ruidos salvajes de la sabana y de los Súper escarabajos voladores que de vez en cuando caían sobre ti sin previo aviso.

Ya de madrugada volvíamos a nuestras habitaciones (ciénagas), abríamos la puerta sin encender la luz para evitar la entrada de mosquitos, y con rapidez nos metíamos en las camas cerrando cualquier hueco con la mosquitera.

¡Hasta mañana rafikis!

jueves, 5 de enero de 2006


¿ Habéis puesto los zapatos a los Reyes Magos?



Ójala nos traigan lo que soñamos

MEJOR ME CALLO...

Visto lo visto, me reafirmo en lo que dije en esta noche es nochebuena y mañana navidad .
A estos hp esta noche carbón... Más información aquí


martes, 3 de enero de 2006

Diario de un español en Kenia I

NAIROBI 06:00 AM 03-05-2005

Aquella mañana madrugamos mucho, a las 7 de la mañana partíamos desde Nairobi hasta el que sería nuestro hogar casi tres meses.
Tomamos un buen desayuno y nos surtimos de varias botellas de agua, pues nos esperaban casi 6 horas de viaje hasta llegar a Voi. Cargados hasta los topes con maletas y parte del equipo (portátiles) salimos del hotel.
En la puerta nos esperaban tres camiones de la compañía Maniago, los mismos que utiliza el ejército, los denominados Overland, no creo que los olvide por la suspensión de ballestas...
Una vez en marcha fuimos dejando atrás calles con toda clase de edificios; por los bordes de las carreteras multitud de personas iban andando desde la periferia hasta el centro de la ciudad. Las calles estaban sucias y descuidadas, y había un olor fuerte, como de basura quemada.


Pasados unos kilómetros abandonamos la ciudad, pero estuvimos más de media hora parados en un control rutinario de carreteras. Reanudado el viaje, fuimos dando botes gran parte del viaje por el mal estado de las carreteras (al principio nos reíamos de los botes, pero cuando llevas seis horas...) Los adelantamientos eran muy peligrosos, y al cruzarnos con otros vehículos, teníamos que tener cuidado de no tener las manos fuera o la cabeza porque pasaban muy, muy cerca.



En la travesía multitud de niños salían desde sus chozas y corrían unos segundos persiguiendo el camión y saludándonos gritando y agitando las manos, siempre con una sonrisa en sus rostros; si les respondíamos se volvían locos de contentos. Aquello fue una de las cosas que más me impactaron y emocionaron al llegar a Kenia...
Hicimos una breve parada en una gasolinera, donde tomamos un refresco y reanudamos el viaje.

Unas horas después vimos el primer elefante, poco antes de llegar a nuestro destino. Voi. Un hormiguero de personas andaban por la calles y gritaban palabras que no entendíamos, algunos levantaban el puño, de forma racista gritando “Black Power”, sus miradas eran en muchos casos de odio o asco. En ese momento pensé: ¿Pero dónde coño me he metido?.


Llegamos al hotel: Wild Life Lodge. Un grupo de personas empezaron a bailar para darnos la bienvenida, nos ofrecieron un zumo de fruta de la pasión y una toalla húmeda para limpiarnos la cara y las manos, que traíamos llenas de polvo naranja. Buscamos en una lista que habitación nos había tocado... El DoctorBrigato y yo estábamos en la misma. Había gente que le había tocado en tienda de campaña, que resultaron ser al final una mierda para vivir tanto tiempo.


L31, era nuestra habitación, dos camas y una supletoria, con sus correspondientes mosquiteras, un baño con ducha, lavabo y váter que se movía (volcaba).




Teníamos un gran ventanal desde el que se veía el parque Tsavo y una charca a la que bajaban a beber los animales. La habitación era un lujo, nos temíamos algo peor.

Ya estábamos allí... en mitad de la sabana africana, a más de 6600 kilómetros de casa!!!

lunes, 2 de enero de 2006



Espinete se casó al final con Chema el panadero.


Hace unos días el mito del coche fantástico se desmoronaba sin remedio, y hoy Barrio Sésamo comienza su debacle...
Juan Sánchez, (el panadero) está felizmente casado con Chelo Vivares (Espinete), y ya eran novios antes de empezar la famosísima serie infantil.
Bueno, tampoco es tan grave, ayer ví en la televisión como una mujer se ha casado con un delfín en Israel.

¿Es tan difícil encontrar la pareja ideal?... espero que no.

P.D. Estoy viendo los Simpsons y da la casualidad de que en el repetido capítulo de hoy viajan a África, como yo hace exactamente un año, que, a estas horas estaría sobrevolando Egipto o Somalia....